El Gazpacho Andaluz de Mamá

Ya ha empezado oficialmente el verano y, aunque el tiempo está loco, hemos tenido algún que otro día de calor. ¿Y qué apetece más un día de calor que algo fresquito? A la hora de la comida, podemos optar por una sopa fría y aquí el máximo exponente podríamos decir que es el Gazpacho Andaluz. 
Aunque siempre que se dice Gazpacho pensamos en una "sopa de tomate", en sus orígenes este consistía únicamente en pan, agua, vinagre y aceite. Estos orígenes derivaron tanto en platos fríos como calientes y de ahí que también exista el Gazpacho Manchego, que a priori parece no tener relación con el Andaluz. 

En la época de Ál-Andalus se majaban todos estos ingredientes junto con ajo y se servían a modo de sopa. Posteriormente, hacia el siglo XIX, se le añadió tomate y adquirió el color rojo de hoy en día. Asimismo, se fueron incorporando el resto de ingredientes: pimiento, pepino y cebolla.

En la actualidad, hay quien sirve el Gazpacho a modo de bebida refrescante. Esto y que los ingredientes adicionales le aportan espesor, ha hecho que se pierda el uso obligatorio de pan. 

¿Y cómo lo hacemos nosotros? La receta que ponemos es la receta de casa, concretamente la de Mamá. Evidentemente, las proporciones de los ingredientes pueden variar acorde con el gusto de cada cual

Gazpacho Andaluz
Ingredientes (4 personas)
  • 1 Kg de Tomates bien maduros
  • 1 Pepino
  • 1 Pimiento, tipo italiano o de corneta 
  • 1/4 de Cebolla
  • 1-2 dientes Ajo
  • Unos 100 ml de Aceite
  • Unos 50 ml de Vinagre
  • Agua
  • Sal
Elaboración
  1. Preparamos todos los ingredientes:
    • Lavamos bien los tomates y los cortamos en cuartos. 
    • Igualmente, lavamos los pimientos y los cortamos en trozos. 
    • Pelamos el pepino, le quitamos los extremos y lo cortamos en dos a lo largo y luego en trozos de 1 cm. 
    • Pelamos la cebolla y la cortamos en trozos.
    • Pelamos el ajo y le quitamos la parte central para que no repita.
  2. Vamos introduciendo en tandas los ingredientes en el vaso batidor. Añadimos un chorrito de aceite, otro de vinagre y una pizca de sal. Es mejor quedarse corto ahora y luego corregir. Trituramos bien con la batidora y vertemos el líquido resultante en un bol grande o en una olla.
  3. Cuando hayamos batido todos los ingredientes, podemos volver a batir en el bol, para deshacer los posibles grumos. Probamos y corregimos tanto de sal como de aceite y vinagre.
  4. Si queda demasiado espeso, podemos echar agua hasta que quede con la textura deseada, pero sin que quede aguado.
  5. Se puede pasar todo por un colador para eliminar las pieles del tomate y las pepitas, aunque nosotros no lo hacemos. De esta manera, quedaría con una textura más homogénea.
  6. Solo falta introducir el gazpacho en el frigorífico.
  7. Cuando esté bien frío, podemos servir el Gazpacho en un cuenco, acompañándolo con la guarnición típica: tomate, pepino, pimiento y cebolla cortados a cuadritos. Nosotros simplemente lo echamos en un vaso y lo tomamos como si de un refresco se tratase.

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