Roscos Fritos

Ya estamos en plena Semana Santa, una festividad que en España viene acompañada de mucha tradición, no sólo religiosa, sino también gastronómica. En años anteriores ya os hemos contado algunos de los manjares típicos que solemos tomar, como son las Torrijas o las Flores Manchegas
Esta vez os traemos una receta que también se hace mucho en esta época en nuestro pueblo, Bienservida, y que no os va a dejar indiferentes: los Roscos Fritos

La receta la ha rescatado Laura entre las recetas que su abuela hacía cada año y que fueron pasando de generación en generación. Las proporciones las ha adaptado a "la regla del 3 por 1" (3 cucharadas de leche, aceite y azúcar por 1 huevo), que es muy fácil de recordar.

La foto ha sido algo improvisada ya que, nunca mejor dicho, he pillado a Laura ¡con las manos en la masa! En ella, se pueden ver los roscos recién fritos y pasados por azúcar y al fondo incluso se pueden ver los que faltan por echar a freír. 

Hay que decir que la pinta no engaña: estaban buenísimos. Y es que con esta receta se quedan blanditos y esponjosos

Roscos Fritos
Ingredientes (unos 15 roscos)
  • 1 Huevo
  • 3 cucharadas de Leche Entera
  • 3 cucharadas de Aceite
  • 3 cucharadas de Azúcar
  • 1 limón (ralladura)
  • 1 sobre de gaseosas (suelen venir en sobres de dos colores, así que uno de cada color)
  • (Opcional) 1/2 copita de Anís 
  • Harina
  • Abundante Aceite para freír
  • Azúcar para rebozar los roscos
Elaboración
  1. En un bol añadimos el huevo, la leche, el aceite, el azúcar, la ralladura de un limón y los sobres de gaseosa. Opcionalmente, podemos darle un toque de anís, añadiendo media copita.
  2. Vamos añadiendo harina y mezclando. Añadimos harina poco a poco y amasando hasta que obtengamos una masa que no se pegue a los dedos.
  3. Enharinamos la superficie de la mesa o una tabla donde dejaremos los roscos que vamos preparando.
  4. Cogemos pellizcos de la masa y hacemos una bola de dos dedos de grosor, más o menos. Volvemos a realizar el proceso y ponemos una bola encima de la otra. Introducimos el dedo ligeramente enharinado de arriba a abajo, atravesando las dos bolas, para hacer el agujero y reservamos el rosco en la superficie enharinada hasta echarlo en el aceite. 
  5. Repetimos el paso anterior hasta gastar la masa. Saldrán en torno a 15 roscos, dependiendo del tamaño.
  6. Ponemos en un cazo abundante aceite a calentar a fuego medio: debe cubrir los roscos completamente. Para saber cuándo está a punto el aceite podemos emplear un truco: cogemos una miga de pan y la echamos al aceite. Este estará listo cuando la miga de pan se haya tostado. Preparamos también un plato con azúcar para posteriormente rebozar en ella los roscos.
  7. Vamos incorporando los roscos al aceite en tandas de dos en dos o de tres en tres, dependiendo del tamaño del cazo. Les daremos la vuelta cuando empiecen a dorarse. Cuando cojan color tostado, los sacamos a un plato con papel absorbente. Cuando hayan enfriado ligeramente, los pasamos por azúcar y los reservamos.
  8. Repetimos el paso anterior hasta freír todos los roscos.
  9. Servir y disfrutar, por ejemplo, acompañados de un café con leche, que mojados están riquísimos. 
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